Fueron unas mujeres varoniles y belicosas en diversos lugares y tiempos. Las primeras se entiende fueron en la Scythia, cerca de las riberas del Tanai. Las segundas, que habitaron en Termodonta, y estas señorearon casi toda Asia. Otras hubo después en África. Virgilio hace mención de Pentesilea, libro 1, Eneida, y de sus compañeras.
Ducit Amazonidum lunatis agmina peltis
Penthesilea furens mediisque in milibus ardet.
Y de Camilla, libro 10, y su escuadrón.
At medias inter cædes exultat Amazon
unum exerta latus pugnæ phatetrata Camilla, &c.
Dijéronse amazonas, de α, sine, y μαζος, mamma: sin teta. Porque se quemaban y consumían las tetas del lado derecho, porque no les fuesen estorbo para tirar los arcos y jugar con la maza y el alfanje. Con la otra criaban sus hijas. Y los varones, o los mataban o los estropeaban de manera que no fuesen para tomar armas, sino para servirse dellos en las cosas domésticas en que cerca de las otras gentes se ocupan las mujeres. Dicen otros que se dijeron amazonas de α y μαζης, quasi sine pane, porque no acostumbraban comer pan y se sustentaban con carne. Y algunos, de αμα y ζημ, tanquam in commune viventes. Pero Stephano piensa tomaron este nombre de una ninfa hija de Samorna, dicha Amazones. Philippo Veroaldo, sobre Suetonio en la vida de Julio César, capítulo 22, dice que algunos llamaron a las amazonas sauropatidas, porque comían lagartijas. Refiérelo el duque don Íñigo de Mendoza en su memorial, folio 43.